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Plan estratégico y planes de acción

01/06/2019

Te vamos a enseñar a conocer cómo desarrollar un plan estratégico como herramienta base para conseguir nuestros objetivos y a sentar las bases para utilizar el plan estratégico como herramienta de soporte para el plan de acción.

1.- Introducción. ¿Qué es y para qué nos sirve un plan estratégico?

Un plan estratégico personal o un branding plan es una herramienta que nos sirve para conocernos mejor a nosotros mismos, el autoconocimiento, saber dónde estamos, cómo somos. Nos sirve también para identificar a dónde queremos llegar, nuestros objetivos. Y nos sirve también para identificar esa distancia que existe entre dónde estamos y dónde queremos llegar, lo cual tendríamos que ejecutar a través de un plan de acción.

Es una herramienta muy potente tanto para nuestro desarrollo personal como para nuestro desarrollo profesional. Lo que ocurre es que, obviamente, es un proceso tedioso, de reflexión, es un proceso lento, identificamos cosas de nosotros mismos que no nos gustan, etc. Pero es bastante importante.

En muchas ocasiones en la vida, especialmente en el entorno laboral, nos damos cuenta de que alguna cosa no funciona o no sale bien porque no se ha planificado, no se le ha prestado previamente la atención debida. Situaciones que crean insatisfacción en lo personal y en lo profesional por falta de planificación. Pero puede que en esos casos nosotros no tengamos influencia en esas situaciones.

¿Qué ocurre cuando tenemos insatisfacciones personales y sí que tenemos la capacidad de influir?

En ese caso nos daremos cuenta de que estamos eludiendo una gran responsabilidad si no articulamos con anterioridad un plan estratégico.

¿Todos necesitamos un plan estratégico?

Muchas insatisfacciones en nuestro día a día se producen porque ni siquiera tenemos claros nuestros objetivos, a dónde queremos llegar, cuáles son nuestras prioridades. Pero lo importante no es tener claros los objetivos sino que esa inexistencia de objetivos no nos genere malestar. Si nos genera malestar es importante tener un plan estratégico.

También es verdad que, aunque todos tenemos más o menos identificados algunos objetivos, no siempre es el momento de poner en marcha una acción para perseguirlos. Depende del momento vital, de cómo nos situemos en una fecha concreta, de cuáles son nuestras prioridades en ese momento.

Entonces, un plan estratégico es válido para todo el mundo, siempre y cuando sea una herramienta útil, no una herramienta que nos agobie o nos encorsete.

Resumen

Un plan estratégico personal sirve para:

  • Conocerse mejor a sí mismo
  • Saber cómo es uno mismo
  • Identificar cuáles son tus objetivos

Un plan estratégico personal o un branding plan es una herramienta muy potente y útil tanto para el desarrollo personal como profesional. Es una herramienta que ayuda a conocerse mejor a uno mismo para saber dónde se encuentra cada uno y sirve también para identificar a dónde se quiere llegar, los objetivos, etc. Sirve también para saber cuál es la distancia entre el dónde se está y a dónde se quiere llegar. Un plan estratégico es válido para todo el mundo siempre y cuando sea una herramienta útil, no una herramienta que agobie o encorsete.

2.- Autoconocimiento. ¿Quién soy?

En este apartado aprenderás a conocer cómo desarrollar un plan estratégico como herramienta base para conseguir nuestros objetivos y a sentar las bases para utilizar el plan estratégico como herramienta de soporte para el plan de acción.

Comentábamos lo importante que es el autoconocimiento en el diseño de un plan estratégico, ¿en qué aspectos nos podemos fijar para conocernos mejor a nosotros mismos?

El autoconocimiento es como una fotografía de nuestro yo en el presente, es un proceso reflexivo que nos ayuda a generar más consciencia sobre nosotros mismos.

¿En qué nos podemos fijar? Pues, por ejemplo, nos podemos fijar en nuestros valores, nuestra visión, nuestras competencias, nuestras preferencias, nuestra forma de relacionarnos con los demás o gestión emocional.

¿Podemos mejorar nuestro conocimiento preguntando a otras personas qué imagen tienen de nosotros?

Claro que sí. Normalmente, además, hay un desfase entre la imagen que los demás tienen de nosotros y la que tenemos nosotros mismos, entonces preguntar es perfecto.

Podemos directamente lanzar preguntas directas que nos interesen a nuestros familiares, amigos, compañeros o excompañeros de trabajo o podemos hacer una dinámica, que se llama la ventana de Johari.

¿Cómo podemos detectar los valores?

Los valores son bastante abstractos pero podemos hacernos preguntas relativamente sencillas para identificarlos.
Al final los valores son principios que orientan nuestro comportamiento para sentirnos más autorealizados.

Una dinámica que se puede realizar es la de los referentes. Sencillamente pensamos en referentes que hemos tenido a lo largo de nuestra infancia, adolescencia o ahora mismo, maestros, intelectuales, personajes de la tele. Identificamos qué características en ellos los hacen especiales y, posteriormente las describimos y las priorizamos. Ese resultado estará bastante acorde con nuestros valores.

¿Qué es la visión?

La visión es el ideal al que tendemos.

Para identificar la visión nos podemos hacer preguntas como ¿cómo me gustaría a mi estar dentro de 5 años? Y registrarlo todo.

¿Cómo podemos identificar las competencias?

Las competencias son los conocimientos (el saber), las habilidades (el saber hacer), y las actitudes (el querer hacer).

Si nos referimos al ámbito de la formación, una forma de identificar competencias que tenemos que adquirir o que se supone que ya tenemos es buscarlas en Internet, aquellas competencias que se refieren a nuestro área de estudios, pasado o presente, e ir valorando si cumplimos con los requisitos necesarios para satisfacer el cumplimiento de esa competencia.

Cuando hablamos de preferencias, ¿nos estamos refiriendo a lo que nos gusta hacer?

Nos estamos refiriendo a lo que nos gusta hacer, a nuestra elección ante un conjunto de múltiples alternativas. Y en ese sentido nos podemos preguntar ¿Qué me gusta hacer? ¿Cuándo? ¿Con quién?

Pero también, las preferencias son nuestras tendencias naturales a responder de una determinada manera con mayor facilidad. En ese sentido, el test MBTI es una herramienta bastante interesante que se puede encontrar en Internet y que nos ayuda a identificar cómo solemos responder ante determinas situaciones, para ver si tenemos que potenciar algo o si tenemos que cuidar algunos aspectos y corregir nuestras tendencias de comportamiento.

Otra de las áreas importantes en el autoconocimiento es la gestión emocional. Quizás este concepto parece un poco más abstracto.

Si nos ceñimos al modelo de Goleman que habla de competencias emocionales como el autoconocimiento, el autocontrol, la motivacion, la empatía o las habilidades sociales, también podemos valorar cómo estamos en esos diferentes planos a través del listado de conductas asociadas a cada competencia.

Resumen

  • La visión es el ideal al que tendemos.
  • Las preferencias son nuestra elección ante un conjunto de alternativas.
  • Los valores son los principios que orientan nuestro comportamiento para sentirnos más autorrealizados.
  • Las competencias son los conocimientos, las habilidades y las actitudes que poseemos.

El autoconocimiento es un proceso reflexivo que ayuda a generar más consciencia sobre uno mismo. Para llegar a él hay que fijarse en los valores a través de, por ejemplo, la dinámica de los referentes; en la visión, con preguntas como «¿cómo estaré dentro de cinco años?»; en las competencias; y en las preferencias a través del test MTBI, de las habilidades sociales o de la gestión emocional.

3.- Los objetivos y el plan de acción. ¿Qué deseo? ¿Cómo puedo lograrlo?

Ahora vas a aprender a adquirir habilidades para manejar herramientas de apoyo para establecer objetivos y a desarrollar un plan de acción, partiendo de las áreas de mejora detectadas, con objeto de facilitar la consecución de los objetivos.

Generalmente las personas podemos tener claro qué es lo que queremos pero muchas veces nos cuesta identificar nuestros objetivos, ¿qué nos puede ayudar a identificar esos objetivos?

Después de haber reflexionado sobre nuestra visión, nuestros valores, nuestras preferencias, seguro que tenemos bastante claro el camino que queremos seguir.

Bien es cierto que para hacerlo de una forma más específica conviene realizar dinámicas como la rueda de la vida.
La rueda de la vida es una dinámica a través de la cual tenemos que elegir alrededor de 8 aspectos de nuestra vida, más generales o más específicos, que son los más importantes para nosotros en este momento. Realizamos una circunferencia que dividimos en tantas partes como aspectos hayamos identificado. Posteriormente describimos cómo nos encontramos en relación a esos aspectos, y valoramos nuestra satisfacción con ese aspecto del 1 al 10, el centro de la circunferencia sería el 0 y el extremo el 10. Después de realizar este ejercicio tenemos una fotografía y una visión más amplia sobre cómo nos situamos en este momento y qué áreas se tambalean un poco o en cuáles nos gustaría intervenir. Es una técnica útil para identificar objetivos.

Es posible que a la hora de fijar esos objetivos, muchas veces sean o demasiado generales o incluso que no dependan de nosotros mismos. Por eso es bueno distinguir entre los objetivos de finalidad o de resultado y los objetivos de rendimiento.

Los objetivos de finalidad son aquellos que tienen que ver con nuestra meta final, que se articulan a largo plazo y que no dependen al 100 % de nosotros. Por ejemplo, conseguir un trabajo en un sector concreto en un área determinada.
Los objetivos de rendimiento son objetivos que sí que dependen de nosotros al 100 % y que son más a corto o medio plazo y su satisfacción nos ayudaría bastante a conseguir ese objetivo de finalidad. En el caso del empleo, por ejemplo, pues realizar un manejo más efectivo de LinkedIn o adquirir una mayor formación.

Consejos para establecer esos objetivos de rendimiento

Después de haber realizado el proceso de autoconocimiento, si nos fijamos en nuestras competencias, podemos identificar dificultades, facilidades, amenazas, oportunidades que hemos ido viendo durante el reflejo de ese registro, entonces con una matriz DAFO, distinguiendo entre esos aspectos internos negativos, internos positivos, externos negativos y externos positivos, podemos también identificar de una forma mucho más concreta los objetivos hacia los que nos tenemos que dirigir, sobre todo esos de rendimiento.

Una vez establecidos esos objetivos de rendimiento, ¿ya tendríamos nuestro plan de acción?

Sí, un plan de acción realmente consta de los objetivos de rendimiento, pero también de una serie de actuaciones asociadas a cada objetivo. Si yo quiero un manejo más eficaz de Linkedin, pues una opción puede ser la búsqueda de recursos en Internet.

Cada plan estratégico es un mundo, obviamente, porque no todos tenemos las mismas áreas de mejora pero en términos generales éstas son las pautas a seguir para ayudar a las personas que quieren seguir este proceso.

Resumen

El objetivo del análisis DAFO es conocer cuál es la situación actual de la persona y determinar cuál es la posición que pretende alcanzar en el futuro. A través del análisis de diferentes variables se establecen las maneras en las que se pretende evolucionar hasta conseguir los objetivos.

El análisis DAFO (Debilidades, Amenazas, Fortalezas y Oportunidades) puede ayudarnos a fijar nuestros objetivos de rendimientos, esos que dependen de nosotros. Una de las características más significativas de un análisis DAFO es que no sólo es una herramienta para mejorar nuestra trayectoria profesional, sino que también podemos aplicar sus resultados a la esfera personal o individual, pues ambas facetas están estrechamente ligadas. Nos facilita mayor autoconocimiento, aumenta la productividad, mitiga los riesgos o mejora tu imagen tanto personal como profesional.

4.- Colaboración y ayuda. ¿En quién me apoyo?

Es importante conocer los profesionales con los que es posible trabajar colaborativamente para la consecución de nuestros fines.

Diseñar un plan estratégico y ejecutar un plan de acción parece útil pero, también puede parecer, a veces, costoso e incluso monótono, ¿qué nos sugieres para hacerlo más sencillo y motivador?

realizar un proceso de planificación y de acción en soledad, puede resultar costoso, monótono. En ese caso, es muy interesante contar con profesionales, profesionales en la materia de nuestro plan de acción o simplemente, constituir grupos de trabajo con otras personas que tengan intereses afines a los nuestros. Es una forma de allanar el camino, de hacerlo más entretenido y también de hacerlo más eficaz.

¿En qué tipo de profesionales nos podríamos apoyar?

Nos podemos apoyar en profesionales como mentores, orientadores, coaches o también constituir un equipo de trabajo o una asociación con personas, con intereses similares a los que nosotros tenemos. Por ejemplo, existen técnicas más directivas, como la orientación o el mentoring, en la que un profesional con una sólida experiencia, nos transmite sus conocimientos y sus habilidades, nos da, digamos, consejos o pautas de acción.

Luego están las técnicas no directivas como es el caso del coaching. El coach nos ayuda desde la generación de una mayor consciencia y una mayor responsabilidad y siempre desde un plano horizontal. A diferencia de mentores u orientadores, un coach no te dice lo que tienes que hacer, sino que te facilita la labor de que tú mismo te des cuenta de cuál es el camino más adecuado. El coach se basa, sobre todo, en la herramienta de la pregunta, realizada de una determinada manera, que nos genera más consciencia.

La calidad de nuestros pensamientos determina la calidad de nuestra vida y en ese sentido, cuanto mejor sean las preguntas que nos hacemos, mayor consciencia generamos con nuestras respuestas y mayor campo de acción tenemos. Entonces, esto es mejor que lo haga un profesional a que lo hagamos nosotros mismos. Para la generación de más consciencia, porque nosotros, normalmente, tenemos mecanismos que reducen la consciencia para evitar la sobrecarga de información, otra persona nos puede descubrir otros itinerarios que nos sacan del círculo en el que nos metemos cuando una cuestión nos preocupa.

Por otra parte, el coach te ayuda a responsabilizarte de tus acciones, las acciones que tienes pendientes de realizar. ¿Por qué? Pues precisamente porque él no te manda, tú lo eliges.

Al margen de estos profesionales, siempre puedes crear un grupo de trabajo, una asociación, que te ayude a conseguir una mayor visibilidad para tus objetivos, nuevas oportunidades, sentirte menos solo, más acompañado y a vivir este proceso de una manera mucho más motivadora, de una manera mucho más divertida.

El coaching es un proceso de acompañamiento, el coach busca que la persona que recibe el coaching sea consciente, se dé cuenta y tome decisiones por sí mismo que le ayuden a lograr sus objetivos. En el coaching, el coacher, realiza preguntas que debe contestar la persona que recibe el coaching, se orientan a situaciones deseables y posibles basadas en acciones que debe realizar el sujeto objeto del coaching, trabaja, no centrándose en los problemas, sino en las posibles soluciones, desde el positivismo y la gestión del cambio.

5.- Resumen general

El autoconocimiento es una de las cuestiones más importantes a la hora de establecer un plan estratégico, el cual nos ayudará a marcar una serie de pautas o pasos a seguir dependiendo de cuál sea nuestro objetivo. El autoconocimiento es un proceso reflexivo que nos ayuda a generar más consciencia sobre nosotros mismos y sobre nuestros valores, nuestras aptitudes y competencias, nuestras preferencias, el cómo nos relacionamos con los demás y, en definitiva, cómo gestionamos el nivel emocional.

A la hora de establecer un plan estratégico es importante establecer objetivos, aunque en ciertas ocasiones esta tarea puede no ser sencilla, ya que los objetivos pueden ser demasiado generales y su no consecución puede llevar a la frustración. Existen dos tipos de objetivos, los objetivos de finalidad o resultado y los objetivos de rendimiento. Los objetivos de rendimiento dependen de nosotros al 100% y están diseñados para conseguirse en un corto-medio plazo y, por el contrario, los objetivos de resultado están diseñados por una meta final y no dependen de nosotros al 100%.

A la hora de establecer un plan estratégico podemos hacerlo de manera individual o de manera conjunta, colaborando con actores externos. Si decidimos realizarlo de manera individual debemos saber que el trabajo puede volverse, en ciertas ocasiones, costoso y monótono. La colaboración con terceros puede apoyar favorablemente un plan de acción si contamos con profesionales en la materia o con personas con intereses afines, por ejemplo, mentores, orientadores, coaches, equipos de trabajo, etc.

El diseño de un plan estratégico puede ayudarnos a conocernos mejor a nosotros mismo y, por lo tanto, nos puede ayudar a elegir y definir mejor nuestros objetivos. Pero es importante mencionar que, aunque en muchas ocasiones pueden ser herramientas útiles, no todos los proyectos necesitan un plan estratégico. Por ejemplo, cuando marcamos unos objetivos que no se cumplen o tardan más tiempo de lo esperando en cumplirse, antes de que se produzca insatisfacción o rechazo, es recomendable establecer un plan estratégico.

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